Comunicado de nuestro obispo, monseñor Eduardo Cervantes a la diócesis de Orizaba


A los sacerdotes, consagrados y fieles laicos de la Diócesis de Orizaba; salud, paz y bendición en el Señor Jesucristo, nuestro Salvador.

Erubiel Torres

Orizaba, Ver. – Siguiendo las recomendaciones de la Conferencia Episcopal Mexicana que pide estar atentos a las medidas sanitarias de prevención y tratamiento para proteger la salud de la ciudadanía del inminente contagio del COVID-19, mientras dure la emergencia indicada por el Gobierno Federal, y alertas internacionales, exhorto nuevamente a la comunidad diocesana a seguir poniendo nuestra confianza en Dios y en el auxilio de la Virgen María de Guadalupe, nuestra madre, así como también les pido aplicar las siguientes medidas que a continuación enunciamos:

Se suspendan las celebraciones penitenciales según la programación decanal. Sin embargo, pido a los sacerdotes administren el sacramento de la reconciliación en su parroquia o rectoría en horarios de oficina para el resto de la cuaresma; privilegien este servicio por el bien del penitente, guardando las debidas medidas higiénicas.

Se suspendan los encuentros para grupos numerosos, como retiros, asambleas, congresos, jornadas, procesiones de fiestas patronales, catequesis, pascuas infantiles y juveniles. Los coordinadores de pastorales y dimensiones diocesanas sean creativos al proponer modos nuevos de evangelización para este tiempo, valiéndose de las plataformas digitales, medios de comunicación y otros que consideren oportunos.
He decidido para mi diócesis dispensar de la asistencia a misas dominicales y fiestas de precepto a todos los fieles que, en conciencia, no consideren oportuno asistir a la iglesia estos días (cc.87 §1; 1245; 1247). Les invito a seguir las transmisiones católicas ya conocidas y otras que surjan en estos días para mantenerse unidos espiritualmente a los misterios de la fe.

Por ahora evítese que los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión visiten a los enfermos en sus casas y hospitales. Sin embargo, estén pendientes y atentos los sacerdotes para la administración de los sacramentos a nuestros hermanos enfermos, en extrema gravedad o agonía, manteniendo las medidas de salud comentadas.

En la Semana Santa los sacerdotes atengámonos a las celebraciones estrictamente litúrgicas; por lo mismo se suspenden las expresiones de piedad popular que tengan gran convocatoria, como: visita a los siete altares, Viacrucis, celebración de las siete palabras, procesión del silencio y otras que hayan organizado en la comunidad parroquial.

Los servicios de atención a la feligresía en la oficina parroquial manténganse en horarios restringidos, según el prudente juicio de los sacerdotes.

Una de las principales medidas preventivas es la de evitar aglomeraciones o eventos masivos, por lo mismo se ha de exhortar a los fieles a abstenerse de asistir a los balnearios, lagunas, ríos, como si estas semanas fueran de vacaciones prolongadas.

Les pido que quienes presenten la sintomatología de este virus (fiebre mayor a 38 grados, tos seca o áspera, estornudos, malestar general, dolor de cabeza, dificultad para respirar), se abstengan por el bien de todos, de asistir a las celebraciones eucarísticas y dar parte al sector salud para ser atendido adecuadamente.

Finalmente, exhorto a los sacerdotes a ser responsables para cada acción en esta contingencia, procurando la atención, cercanía y acompañamiento a los fieles.

Rogamos a San Miguel Arcángel y a nuestra Madre la Santísima Virgen María de Guadalupe, salud de los enfermos, quien ha estado presente en los momentos más difíciles de nuestra historia, intercedan por todos los enfermos a causa de este virus en el mundo y ahora en nuestro país, y nos ayuden a enfrentar juntos esta seria amenaza.

Orizaba de San Miguel Arcángel, Ver., 17 de marzo de 2020.


+ Eduardo Cervantes Merino
Obispo de Orizaba


Pbro. Juan Carlos Villa Cañedo
Secretario Canciller

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